Conocer el sistema de salud también es parte de cuidarnos
- Vive Salud DAE PUCV
- 30 ene
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Cuando estamos en la universidad, muchas cosas ocurren al mismo tiempo: clases, evaluaciones, trabajos, vida social, cambios de ciudad y nuevas responsabilidades. En medio de todo eso, la salud suele quedar en segundo plano… hasta que algo nos pasa. Recién ahí aparecen las dudas: ¿a dónde tengo que ir?, ¿me atienden si no soy de esta ciudad?, ¿tengo que pagar?, ¿mi previsión cubre esto?
Muchas veces no es falta de interés, sino falta de información. Y en salud, no saber también genera estrés.
¿Cómo funciona el sistema de salud y cuál es el tuyo?

En Chile, el sistema de salud funciona de manera mixta. Existen dos grandes formas de previsión: el sistema público, a través de FONASA, y el sistema privado, a través de las ISAPRES. Además, hay un subsistema de salud específico para las Fuerzas Armadas y de Orden, con su propia red de atención. Todas y todos estamos afiliados a alguno de estos sistemas, aunque no siempre sepamos cuál ni qué implica en la práctica. Conocerlo nos permite movernos con mayor seguridad cuando necesitamos atención.
Si estamos afiliados a FONASA, la atención habitual comienza en el CESFAM o consultorio, que es el centro de salud familiar del territorio. Ahí no solo se atienden enfermedades comunes, también se entrega orientación, seguimiento y apoyo en salud mental. En el sistema privado, la atención se realiza en centros médicos o clínicas, según el plan contratado.
Frente a una urgencia de riesgo vital, podemos acudir a cualquier servicio de urgencia u hospital más cercano (Ver Ley de Urgencias).
¿Cuánto cuesta atenderse y qué cubre tu previsión?

No todas las atenciones tienen el mismo costo. En FONASA existen distintos tramos, definidos según los ingresos y la situación familiar, que determinan si la atención es gratuita o si existe copago. Saber en qué tramo estamos ayuda a anticipar gastos y evitar sorpresas. En ISAPRE, los costos dependen del plan y su nivel de cobertura.
Para quienes estudian lejos de su ciudad de origen, esto es especialmente importante. Si tenemos FONASA, podemos atendernos en cualquier centro público del país. Inscribirse en un CESFAM cercano a donde vivimos mientras estudiamos es una forma concreta de cuidarnos (Ver traslado de CESFAM).
Pedir ayuda en salud mental es parte del bienestar

La salud mental también forma parte del sistema de salud. Pedir apoyo por ansiedad, ánimo bajo o estrés académico no es exagerar, es reconocer que el bienestar mental también necesita atención y acompañamiento.
Conocer el sistema de salud no nos vuelve expertos, pero sí nos entrega herramientas. Nos permite pedir ayuda a tiempo y cuidarnos mejor, como parte de la experiencia universitaria y de la vida en comunidad.

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